Situación de la mujer en Bolivia

Las mujeres en Bolivia viven en condiciones de desigualdad respecto a los hombres. El analfabetismo de las mujeres es mayor, tienen escasa capacidad para generar ingresos y la tasa de mortalidad materna es una de las más altas del mundo. Pese a todo, se han logrado importantes avances en los últimos tiempos en materia de participación femenina en espacios de decisión económica y política.

En Bolivia todavía persiste una cultura machista y tradicional que asigna a las mujeres roles subordinados, tradicionales y dependientes, sobre todo aquellos roles de reproducción y cuidado de la vida familiar.

Según el Informe de Desarrollo Humano de Género en Bolivia 2003 (PNUD): "Bolivia trata mejor a sus hombres que a sus mujeres ". Asimismo, continúa el informe, "Los hombres están más y mejor educados que las mujeres, más y mejor atendidos en su salud que las mujeres, y tienen la posibilidad de generar mayores ingresos, inclusive trabajando menos (…) si consideramos que las mujeres, a diferencia de los hombres, tienen además (…) la responsabilidad casi exclusiva sobre el trabajo doméstico".

Según el INE 2001, el analfabetismo es mayor entre las mujeres que entre los hombres. En Bolivia, la tasa de analfabetismo de mujeres es del 19,35 por ciento, mientras la tasa de analfabetismo masculino es del 6,94 por ciento. En el campo el analfabetismo femenino es del 37,91 por ciento, en contraposición al masculino que es de un 14,42 por ciento. Cabe señalar que estos datos son fruto de una encuesta realizada a la población con edades comprendidas entre 15 y 98 años.

La educación de la mujer es muy importante. La escolaridad alcanzada por las mujeres influye directamente en las condiciones de salud, nutrición y superviviencia de los hijos. Asimismo, incide en la mortalidad materna.

Salud de las mujeres

La mortalidad materna en Bolivia es una de las más altas del mundo. Según la ENDSA 98, la tasa de mortalidad materna es de 390 por cada 100.000 nacidos vivos. En las áreas rurales e indígenas la cifra es mucho más elevada. En algunos lugares del altiplano rural la tasa de mortalidad materna es de 887 por cada 100.000 nacidos vivos (UNICEF noviembre 2001).

En el país, los riesgos de la salud femenina están relacionados con la reproducción y el cuidado de los niños. Las principales causas de mortalidad materna son las complicaciones obstétricas: hemorragias, infecciones, complicaciones del parto y del aborto.

La salud de la mujer, tiene efectos directos en los hijos, sobre todo en los más pequeños. Una madre anémica sufre de agotamiento y no tiene la capacidad suficiente para cuidar a los hijos y ocuparse de su desarrollo. Igualmente, la alimentación deficiente de la madre durante el embarazo y después del parto es la causa de un porcentaje de las muertes neonatales, es decir, las que se producen durante los 28 primeros días de vida del niño. Además, si una madre muere, la probabilidad de supervivencia de su pequeño disminuye a la mitad.

Participación en economía y política

En Bolivia, al igual que en el resto de Latinoamérica, cada vez es mayor el número de mujeres que trabajan. Entre 1976 y 1992, la participación de la mujer en la economía aumentó de 22,5 por ciento a 40 por ciento (CNPV 1976 y 1999). Actualmente, el 44 por ciento de las mujeres trabajan (CNPV- INE 2002). En el área urbana, la mujer se ha incorporado a los empleos menos productivos y peor remunerados. Ello se debe a la discriminación y a que sus niveles de educación son más bajos que los masculinos. Peor aún es la situación de las mujeres en el campo. Allí son doblemente discriminadas, por ser mujeres y por ser indígenas.

Aunque la participación femenina en la economía alcanza cotas muy elevadas, las mujeres tienen escasa capacidad para generar ingresos. Desde comienzos de la década pasada hasta la actualidad, según el Informe de Desarrollo Humano de Género en Bolivia 2003 (PNUD), el aumento la participación de las mujeres en la distribución de la riqueza únicamente ha aumentado un 3 por ciento.

La participación de las mujeres en espacios de decisión económica y política es muy baja. Pese a todo, se han logrado importantes avances en los últimos tiempos. Según el Informe de Desarrollo Humano de Género 2003 (PNUD), desde el inicio de los años noventa hasta la actualidad, la participación femenina en los ámbitos de decisión económica, en el sector público y en el privado, se ha incrementado en un 70 por ciento. De igual forma, desde 1992 su participación en los espacios de representación política nacional y local ha aumentado en un 16 por ciento.

Los progresos de las mujeres en la sociedad se han producido, en parte, gracias a diversas reforunicef.orgas legales y políticas públicas que han contribuido a equilibrar las desigualdades entre hombres y mujeres.(unicef)

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